
Cada cuatro años mis frikis camaradas y yo, coincidiendo con el mundial de fútbol, hacemos la colección de Panini. ¡Viva Panini! Empezamos con ocho años y un mundial mexicano que cumplimenté con mi colección al completo. Los cromos abundaban en el patio del colegio y se cambiaban hasta bocadillos por uno de los difíciles. Aún me acuerdo de ese penalti fallado por Eloy tras derrotar en cuartos a la Dinamarca de Laudrup con cuatro goles del Buitre. Una pena. Ganador: Maradona. Sin embargo ahí está mi álbum con todos sus protagonistas. Menudos horterazas ochenteros, montones de rizos al estilo “Chocolate Sexy” que hacían que más que futbolistas parecieran integrantes de ése fabuloso grupo musical que es Camela.
En 1990 tocaba Italia. Doce añitos y un enorme espacio de intercambios cromiles se presentaba ante nosotros. Chu-pa y no-pa era nuestro lenguaje mercantil. Nunca he sabido el porqué de esas abreviaturas. Es lógico el sí-le no-le tan cursi que utilizaban las niñas del colegio de enfrente, pero no sé de donde viene nuestra variante. ¿Chupa tan jóvenes? No sé, pensar lo que queráis. De ese año me acuerdo mucho más de la colección que del mundial en sí. Pringaos, matones, empollones, vagos, deportistas y taraos confluían en una misma actividad, la negociación por los cromos. Eran arduas reuniones las que se mantenían en torno a los cromos más chungos. Palmera de chocolate a cambio de Mathaus. Trabajo de natus por el brasileño Raí. Mi caso en particular fue con el que años más tarde fuera fichado por el Madrid, el portero alemán Bodo Illner. ¡Menudo cabrón! Nadie lo tenía y estaba desesperado, lo necesitaba, ¡era el último! Había tramposos que pegaban cromos repetidos para ver el álbum completo pero que, tras una inspección minuciosa, tenían que confesar su delito. Siempre eran los mismos, ¿eh Triki? Pero yo no quería hacerlo. Y el mundial arrancaba en apenas una semana. Entonces me dieron un soplo. Brandín, el de la A, tiene a Bodo. Supe quien era después de una descripción detallada y me puse a buscarle de inmediato. Le localicé esa misma tarde. No sabía como entrarle, me habían dicho que era un cromo solicitado y sólo lo cambiaría por el yugoslavo Savicevic. Decidí ir a por todas. Me acerqué muy chulo y le solicité a Illner. Tras contestar que no de forma rotunda, yo me encontraba sin Savicevic y con una sola solución, la extorsión... Terminé la colección. Misión cumplida. También Illner, que se llevó el mundial. España perdió en octavos.
EEUU ´94 se consiguió fácil. Los 16 años eran una edad perfecta para amenazar a todo el espectro comprendido entre los 8 y los 15. Los más pequeños eran siempre los más puñeteros y lo hacían todo muy difícil. No terminabas una dura negociación sin que te soltaran un hijo puta o algo por el estilo. Nosotros, los frikis, ya sólo éramos cinco... los mismos que ahora. El mundial lo ganó la samba y, ¿España? Cayó en cuartos contra Italia, cuando Tassotti le rompió la nariz a Luis Enrique. ¡Forza Tassotti!
En Francia ´98 ganaron los franceses que no eran franceses y sí africanos. La España clementina no llegó ni a octavos. La colección fue un fracaso con muchísimos espacios libres en mi álbum, estaba confundido y le prestaba más atención a las mujeres que a los cromos.
El último, el mundial de Corea y Japón del 2002, fue una colección divertida. Íbamos a tomar cervezas al bar de al lado del colegio de toda la vida, Enro, y cambiábamos con los niños cuando salían de clase. Aunque ellos sabían mejor cuáles eran los más difíciles y nos liaban, nosotros teníamos más dinero. Aún así, no conseguí mi objetivo, me faltaron siete. España como siempre y ganaron Ronaldo y su ¿cresta?, ¿tupé?, ¿pegote de pelo en la frente? No sé, Ronaldo y su peinado.
Ahora con 28 años la cosa ha cambiado. Quedamos cinco y la situación es difícil. Alfonso me ha llamado para decirme que esta mañana se ha comprado el álbum y muchos sobres. Le he preguntado que cuántos y me ha dicho que no lo sabe, que el kioskero le ha preguntado mientras sacaba la caja de los sobres y le ha dicho que no la abriera, que se la llevaba entera. Precio: 50 euros. Parece que la técnica es otra. Me informan que Barri ha hecho lo mismo, aunque la caja estaba ya abierta y, Josito, conociéndole, hará mañana exacta jugada. Si no lo ha hecho ya. Por eso escribo esto, porque Magic y yo carecemos de tantos recursos como éstos tres bastardetes (soy un pobre estudiante y Magic un pobre abogado). Así que este va a ser el lugar oficial de la colección Panini 2006. Alfonso, Magic, Barri y Josito, compañeros frikis. Podemos cambiar los cromos desde aquí a través de los comentarios. Y si hay algún otro nostálgico, será bienvenido. Este año no la acaba el sorla de Magic.